viernes, 9 de abril de 2010

No real.

Sé que no es real. Esta sensación espantosa de vacío, este nudo que me abarca todo el pecho, esta carrera imparable de mi cabeza, este impulso (esta necesidad) de decir cosas que no diría (que, de hecho, no pronuncio). Yo sé perfectamente que no es real. Y sin embargo, saberlo no me calma. La angustia que me tiñe cada parte del cuerpo, cada milímetro de las sensaciones no me da respiro (literalmente hablando), no se aleja, no mengua, no se calla.

domingo, 4 de abril de 2010



 Y es que darle tiempo al tiempo será siempre un buen pretexto.